El desarrollo del autocontrol requiere la participación de procesos cerebrales y para ello es necesario que se produzca cierta maduración de las estructuras cerebrales subyacentes. Los niños normalmente tienen dificultades con el autocontrol de los impulsos porque están en fase de desarrollo y es necesario que su cerebro madure. No obstante, podemos favorecer el proceso de desarrollo natural mediante la estimulación, siguiendo algunas pautas concretas.
Cuánto antes empecemos a ejercitar el autocontrol, mejor se asimila esa habilidad que será muy importante para diferentes ámbitos de su vida:
● Implicación hacia el logro de metas y objetivos.
● Mejora sus habilidades y sus relaciones sociales.
● Ser conscientes de lo que hacen.
● Hacerse responsables de lo que hacen.
La conducta impulsiva suele dominar el comportamiento infantil. El autocontrol de la conducta nos ayuda a ser conscientes de lo que estamos haciendo y del camino que queremos seguir.