No es quitarles la inocencia.
Es protegerlos, enseñarles a cuidarse, valorarse y a confiar en ti.
Esta es la etapa en la que empiezan a descubrir su cuerpo, hacer preguntas y explorar.
No necesitan explicaciones biológicas complejas, pero sí un entorno donde sus dudas no se ignoren ni se castiguen.
¿Qué podemos enseñarles a esta edad?
Los nombres reales de las partes del cuerpo, con naturalidad.
Lo que se nombra se conoce, y lo que se conoce se respeta.
Las partes del cuerpo que requieren mayor protección, aseo y privacidad.
Son aquellas que no se muestran y que nadie debe ver ni tocar, excepto:
– Mamá o papá cuando aún necesitan ayuda para cambiarse o asearse.
– Un médico, siempre en presencia de los padres.
No amigos, no conocidos, ni familiares.
Que pueden decir “NO” si algo les incomoda.
Aprender a poner límites desde pequeños los hace más seguros y fuertes.
Que si alguien los hace sentir raros o incómodos, no deben guardar silencio.
Pueden contarlo sin miedo al regaño a mamá, papá o a un adulto de confianza.
Que no están obligados a dar besos o abrazos si no quieren.
Su cuerpo es suyo, y su sentir importa.
Hablar de estos temas con amor, calma y respeto no los adelanta…
los protege ![]()
Educar también es prevenir.