No sólo escuchan lo que dices… aprenden de cómo vives.
Notan:
• Qué tan seguido miras tu teléfono![]()
• Cómo manejas el enojo, la tristeza y la frustración![]()
• Cómo tratas a los demás ![]()
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• Si realmente los miras cuando te muestran algo![]()
• Cómo hablas de ti mismo, de tu cuerpo y de la comida ![]()
• Cómo reaccionas ante los errores ![]()
• Si cumples las reglas que pones ![]()
• Y si sabes pedir perdón cuando te equivocas![]()
Ellos no aprenden solo del discurso, aprenden del ejemplo, del tono, de la presencia y de la coherencia.
No necesitan padres perfectos.
Necesitan adultos conscientes, presentes y congruentes.