Algunas personas pueden presentar características que coinciden entre el Autismo (TEA), el TDAH y las Altas Capacidades (AACC).
A esto se le conoce como doble excepcionalidad (2E).
En estos casos, las fortalezas pueden ocultar las dificultades… y las dificultades pueden hacer que los talentos pasen desapercibidos.
Algunas características que pueden coincidir son:
Necesidad de comprender el mundo en profundidad.
Intensidad emocional.
Hiperfoco en intereses específicos.
Pensamiento creativo y poco convencional.
Desafíos en funciones ejecutivas o en la regulación de la atención.
Desarrollo asíncrono y perfiles de aprendizaje únicos.
Cada persona tiene una combinación diferente de fortalezas y desafíos.
Por eso, más allá de las etiquetas, es fundamental realizar una evaluación integral que permita comprender cómo aprende, siente y se desarrolla cada persona.
Cuando entendemos el perfil completo, dejamos de enfocarnos solo en las dificultades y comenzamos a potenciar sus fortalezas, brindar los apoyos adecuados y favorecer su bienestar.
Comprender es el primer paso para acompañar mejor.